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Diario de Viaje

Day 13 – Back to Managua

Mapa

Nuestro último día en la gira por el río San Juan y sus atractivos destinos. Una panga pequeña nos llevaba desde Bartola al pueblo de El Castillo, distante una media hora. El río estaba completamente cubierto por una neblina espesa, que hacía ver a los árboles en ambas orillas con un aspecto misterioso.

La panga de transporte colectivo de El Castillo salía a las 6 de la mañana. Llegamos con tiempo para tomarla, e iniciamos el viaje a San Carlos. La neblina no se disipó hasta que estuvimos cerca de esa ciudad, y el sol matutino se miraba a través de ella como un disco de opaca luz blanca.

Llegamos a San Carlos y desayunamos. Trabajamos un poco en nuestros apuntes y a las 12 del día tomamos un taxi al aeropuerto, para abordar la avioneta de las 1 de la tarde. Llegamos a la pista, y nos encontramos con que la caseta donde funciona la Terminal estaba cerrada. ¿Y entonces? ¿y nuestro vuelo? Detrás de la pista hay una base militar, y preguntamos al vigía si sabía por qué estaba cerrado. Nos comentó que luego del vuelo de la mañana, la gente se había ido. Pero nos dijo que era común, que siempre se venían un poco antes de la llegada de los vuelos.

Y bien, no nos quedaba más que esperar. El sol estaba muy fuerte al medio día, y la pista es un área sin árboles, de tierra con pequeñas rocas. Para pasar el tiempo se me ocurrió un juego: lanzaríamos por turnos piedras pequeñas hacia una roca más grande, ubicada a menos de 10 metros. El que pegara una piedra en la roca, ganaba. Inicié yo, y estuve bastante cerca. Era el turno del holandés, bastante lejos. Nueva ronda de piedras, yo siempre bastante cerca y el chele, aunque mejoraba la puntería, siempre estaba un poco lejos. El Paul nunca había jugado béisbol, así que yo tenía la ventaja de la experiencia como lanzador; él ni siquiera estiraba completamente el brazo al tirar. Ya empezaba a ser aburrido, así que decidimos tener una ronda final. Tiré yo, y casi logro darle. Como había estado más cerca, estaba dispuesto a declararme ganador si el chele no le daba. El último turno del chele, y ¡bum! La gran sorpresa: le dio al primer intento. Fin del partido.

Cerca de la una de la tarde llegó la encargada de la cafetería, y nos dio la buena noticia de que el vuelo era a las 2 de la tarde, y no a la 1. De hecho siempre los vuelos vespertinos desde San Carlos son a esa hora. El error fue nuestro. Más tiempo de espera.

Finalmente llegó la encargada de la compañía aérea, y unos minutos después la avioneta. De ella descendieron algunos pasajeros, y luego abordamos nosotros. Para el vuelo de retorno de nuestra aventura, fuimos los únicos ocupantes del vuelo, además del piloto y su copiloto.

El cielo estaba despejado, así que desde arriba la vista fue magnifica. Primero Solentiname, luego la isla de Ometepe, a continuación la isla de Zapatera y el volcán Mombacho, más las isletas de Granada. La avioneta disminuyó la altura cuando pasábamos por las isletas y la ciudad de Granada, y nos fue fácil observar algunos detalles, como las iglesias y la catedral que se observaban como miniaturas. Más adelante vimos el volcán y la laguna de Masaya, y minutos después aterrizábamos finalmente en el aeropuerto de Managua.

Ya estábamos en casa, algo cansados pero muy contentos y satisfechos de nuestras múltiples experiencia en esta emocionante travesía.

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