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Historia de Monsenor Madrigal

El Santo de la Segovia

Equipos de comunicación en museo, Mozonte.
Un nuevo santuario despierta la atracción de miles de peregrinos hacia Mozonte, ciudad indígena de las montañas segovianas, donde está sepultado el cuerpo incorrupto de Monseñor Nicolás Antonio Madrigal y García, al que muchos lugareños llaman El Santo de la Segovia.

¿Y cuál fue la huella de santidad que despertó el interés de la gente de fe, de curiosos y estudiosos, que llegan al sitio a conocer o beneficiarse de la experiencia? Los segovianos hablan de eventos místicos que solo se explican desde la dimensión sobrenatural.

El 18 de marzo de 1977, falleció en el pueblo de Mozonte Monseñor Madrigal, un sacerdote de origen nicaragüense, nacido en la occidental ciudad de Chinandega, quien sirvió a la región segoviana por más de medio siglo. Su funeral fue un enorme evento en Mozonte, el pueblo que amó tanto y que él mismo eligió para su sepultura.

Olor a santidad

Primer féretro de monseñor.
Los escritos sobre Monseñor Madrigal hablan de “una muerte con olor a santidad”. El era un ser carismático, incansable, impulsor de arte, comunicación, educación, oficios diversos y valores; un presbítero realmente amado, por indígenas, campesinos, profesionales, clérigos y religiosas, en vista de su ardua labor por el desarrollo de esas marginadas zonas montañosas.

Pero más allá del amor de su gente, un hecho sobrenatural catapultó su fama de santidad. Luego de su muerte, la gente llegaba al cementerio los días 18 de cada mes y, como si estuviese vivo, como si confiaran en una conexión de Madrigal con el mismo Dios, pedían milagros, agradecían favores recibidos y hacían crecer las peregrinaciones ante su sepultura.

Las autoridades locales estaban incómodas y el entonces obispo de la diócesis de Estelí, Monseñor Abelardo Mata, encabezó la misión de exhumar sus restos y llevarlos a la parroquia local en 1,993. Decidieron hacerlo de madrugada, para no crear alarma o queja en la población y se dispuso un equipo de profesionales que incluyó al personal del cementerio y un médico forense. Colocarían la esperada osamenta en una pequeña caja, que luego pondrían en la iglesia.

Exhumación que sorprende

Tumba actual en la parroquia.
Al abrir el féretro, sacerdotes, profesionales y obreros involucrados fueron sorprendidos de forma extraordinaria: el cuerpo estaba intacto, incorrupto. Según expresó el médico Francisco Moncada, aquello fue algo sobrenatural, pues el cuerpo estaba intacto dieciséis años después de su muerte; además, por la popularidad del sacerdote, estuvo expuesto al público durante las honras fúnebres de Ocotal, Mozonte y Ciudad Antigua y pasó seis días en capilla ardiente.

La periodista Jilma Rodríguez, testigo de la exhumación dijo que los presentes quedaron atónitos, porque esperaban encontrar restos óseos, pero estaba completo, sin señales de descomposición.

Cuando movieron el cuerpo, su boca se abrió un poco, evidenciando que el cadáver no estaba rígido. Al abrirse su boca, se notaba que la lengua estaba rosada. El obispo Mata se atrevió a tocarla y la lengua estaba esponjosa, como si Madrigal acababa de morir.

Por ser de madrugada, debieron esperar el amanecer para comprar un féretro que guardara aquel cuerpo entero. Entonces corrió la voz entre los pueblos y una muchedumbre de creyentes y curiosos llegó al cementerio, para ver el acontecimiento. Desde entonces, las romerías se dirigían hacia el altar de la iglesia desde entonces a la fecha.

Un hombre de fe y caridad

Virgen de la Piedra, Dipilto.
El actual párroco de la iglesia de Mozonte, Aarón Tercero Agurcia, considera que la fama de santidad de Monseñor Madrigal, es resultado de su inmensa caridad con la gente humilde.

Creó una fábrica de bloques, ladrillos y tejas, desde las que facilitaba material para que la gente construyera viviendas dignas; creó escuelas y centros de formación vocacional, para que la gente tuviese formación y oficios dignos; fundó una radioemisora y una revista, para promover la fe; estableció un teatro para promover la recreación sana, construyó iglesias y capillas por toda la región y personalmente se ocupaba de entrenar maestros de las escuelas religiosas, en asignaturas científicas, además de la enseñanza de la fe.

Cada obra de caridad y solidaridad humana, daba muestras de su fe. Nunca fue permisivo con el pecado, pero esa rectitud jamás espantó a la multitud que le siguió a lo largo de medio siglo de apostolado y que lo siguen todavía, a casi medio siglo después de su muerte.

Para 1947 la región sufría por un fuerte brote de lepra. Entonces Madrigal, usó en el poblado de Dipilto, un pozo rural, del que dijo, contenía aguas milagrosas. Mucha gente sanó y en ese sitio, sobre una roca, colocó la imagen de la Virgen de Guadalupe, que hoy es visitada por gente de Nicaragua, Honduras y El Salvador, quienes siguen clamando y testificando sanaciones. El sitio creado por Madrigal es conocido como La Virgen de la Piedra.

Fue el gran impulsor de la devoción del Señor de los Milagros, en Ciudad Antigua, y promovió la declaración de la iglesia colonial de ese poblado a categoría de Santuario Nacional, por decisión del obispo de León, que para entonces cubría la gestión religiosa en la zona norte. En ese lugar las peregrinaciones son abundantes y los testimonios de milagros igual.

Un cura historiador y arqueólogo

El Señor de los Milagros, Ciudad Antigua.
Un rasgo notable de Monseñor Madrigal, fue su empeño por estudiar y restaurar los espacios históricos de la región norteñas. El redescubrió las ruinas de edificios coloniales en Ciudad Vieja, el tercer pueblo construido por los españoles en Nicaragua, en 1611, con el nombre de Ciudad Segovia. Ese sitio fue asediado por la fuerte resistencia indígena y se trasladó a lo que ahora conocemos como Ciudad Antigua. Este nuevo asiento colonial, fue destruido por el pirata Henry Morgan en 1654.

Para 1950, sobre las ruinas de Ciudad Antigua, Madrigal levantó de nuevo el templo colonial. Se rescató documentación relevante para reescribir la historia y eso fue motivo de un reconocimiento especial de la Corona Española, que le entregó personalmente el embajador.

Parte de la restauración histórica y de fe, fue el rescate de la preciosa imagen del Señor de los Milagros, un Cristo Crucificado, esculpido en madera. Es la más antigua imagen católica en todo el departamento de Nueva Segovia destinada al templo colonial como obsequio personal de Mariana de Austria, esposa del Rey Felipe IV de España en 1664.

La imagen sobrevivió a los ataques de los piratas y se guardó por siglos. En el año 2012, el nicaragüense Gustavo Aguilar, experto en restauración, restituyó los colores y las expresiones originales de la obra colonial. En el proceso encontró una cavidad secreta dentro de la imagen que, con códigos clericales de la época colonial, permitió definir al autor de la misma: Nicolás de la Santa Cruz. Ese detalle llevó al obispo Mata, a determinar que ese Cristo de los Milagros, fue una obra creada por voluntad de Dios, un detalle especial que ya había sido asumido por monseñor Madrigal medio siglo antes, cuando promovió la fe en esa antigua parroquia y 1950 promovió que el sitio fuese declarado Santuario Nacional.

Dones místicos extraordinarios

Algo que impresionó a quienes conocieron a Monseñor Madrigal, fueron los dones místicos, por los que la gente lo consideraba un santo viviente. A mediados del siglo pasado, con criterio de profeta, advirtió que vendría guerra y escasez profunda en Nicaragua, con muchas muertes producto de guerras. Eso se cumplió a dos años después de su muerte y en la década posterior.

Tempranamente advirtió que vendrían comportamientos de las mujeres, sobre su vestimenta y su forma de vida, que ahora se incluyen en las políticas contemporáneas de género, además denunció las influencias ateas que provocarían serias crisis de fe en el país y el mundo.

Desde antes del final del siglo pasado, profetizó que se impulsaría en el mundo una suerte de Gobierno Universal, un concepto que se maneja en el inicio del nuevo siglo como el proyecto de la corriente llamada Nueva Era.
Una persona cercana a Madrigal aseguró al padre Tercero que, al buscarlo en su espacio privado de oración, pudo verlo levitando. Mientras el sacerdote oraba, su cuerpo estaba a unos quince centímetros por encima de la superficie.

Promueven declaración de santidad

Padre Aarón Tercero.
Desde la parroquia de Mozonte, el presbítero Aarón Tercero Agurcia, trabaja ahora con un equipo de profesionales y creyentes, en la indagación de los hechos que pueden justificar el impulso de una causa para promover la beatificación de Monseñor Nicolás Madrigal.

La gente de la región dice que él ya es santo y algunos consideran que sigue activo provocando milagros en los diferentes municipios. La investigación previa podría implicar unos siete años de trabajo de la Comisión Histórica, para que luego el obispo considere ordenar el inicio de la fase diocesana del proceso de beatificación.

Madrigal descubrió en los archivos parroquiales, la gestión de un predecesor suyo, el presbítero Francisco Bonilla, párroco del año 1,772. Los documentos de Bonilla llevaron a Madrigal, a descubrir la riqueza histórica y espiritual de la región segoviana, desde donde salió en 1,626, el primer sacerdote franciscano de Nicaragua, Fray Fernando Espino. Este fraile formado en un convento franciscano de Ciudad Antigua, Nueva Segovia, fue posteriormente confesor del franciscano Santo Hermano Pedro, en Guatemala, donde llegó a ser provincial de la orden. Fray Fernando Espino y el presbítero Bonilla fueron inspiradores de la fe de Monseñor Madrigal.

Un hecho relevante de la zona, es que, en el siglo XVII, cuando la colonización era dura, los sacerdotes de la orden de los Mercedarios, recibieron la extraña visita de un fraile franciscano, quien les daba sabias recomendaciones para mejorar la gestión evangelizadora. Este visitante les anuncio que llegaría a Nicaragua una misión franciscana para asumir la evangelización.

El extraño visitante estuvo seis meses en Ciudad Antigua y luego desapareció. Los mercedarios vieron llegar luego a los franciscanos anunciados y revisando la documentación, consideraron que el mítico visitante fue San Antonio de Padua, doctor de la iglesia católica, que sirvió en la época de San Francisco de Asís para el Siglo XIII, cuatro siglos antes de su aparición en Nicaragua.

Segundo destino de Huellas Tour

Bendición apostólica, Papa San Juan XXIII.
Así como Monseñor Madrigal, siguió con tenacidad las huellas de San Francisco de Asís, de las devociones marianas y de fray Francisco Bonilla; Huellas Tour, ha elegido la tierra segoviana de Madrigal, para desarrollar el segundo destino con enfoque experiencial. El primero es San Rafael del Norte, donde se pueden seguir las huellas del Siervo de Dios Odorico D’Andrea.

Las revelaciones sorprendentes de esta tierra santa de Nicaragua, resultan innumerables y no caben en un artículo periodístico. Hay muchos detalles por conocer y el nuevo tour es la oportunidad para descubrirlas. El padre Aaron Tercero afirma que, una señal inequívoca de la gracia que ofrecen los espacios de Mozonte, Dipilto y Ciudad Antugua, por donde anduvo Monseñor Madrigal, es la paz interior que experimentan los visitantes y el inmenso deseo de regresar. Un solo día no basta para tantos registros históricos y espirituales que confirman el olor a santidad.

Por eso queda claro que, llegar a Mozonte, solamente para conocer el espacio que alberga el cuerpo incorrupto de Madrigal, no es suficiente. La invitación es a sumergirnos por cada espacio donde el sacerdote brindó su servicio, ir a la Virgen de la Piedra, al Santuario del Señor de los Milagros, y otros espacios aún no escritos de la parroquia de Ocotal. Se trata de conocer a la gente que lo conoció, que recibió toques milagrosos y que ahora lo denomina El Santo de La Segovia. Una cosa les aseguramos: Algo pasa allí.

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Autor y fuentes

El texto es original de ViaNica.com, escrito por Róger Solórzano Gaitán. Tiene por fuentes: entrevistas al presbítero Aarón Tercero, al experto restaurador Gustavo Aguilar, y a la revisión documental existente.

Si desea formar un grupo y conocer más detalles de esta tierra santa, no dude en comunicarse por WhatsApp al número +505 8796 6907.